LA ESPERA Durante años guardé tu voz en el ropero, por si el invierno volvía a pedir abrigo, cada tarde bordaba tu nombre en el suelo con la aguja invisible del castigo. Hice del silencio una casa habitada, del reloj una excusa para no dormir, cada sombra que cruzaba la ventana tenía tu forma de llegar sin venir. Hasta que un día abrí las puertas al aire, la luz entró sin pedir explicaciones, por primera vez no esperé tu llamada ni conté las horas en los rincones. Ya se me fueron las ganas de que seas tú, dejé tu ausencia hacerse mía sin ruido, y por primera vez miré hacia adentro sin buscar tu reflejo en lo vivido. ᴛᴇʀʀᴀɴɴ